RTPA: de chanchullos, dedocracia, coyotes y correcaminos

Todo el mundo conoce la historia del coyote y el correcaminos. El coyote es un ser entrañable, simpático, obstinado, ingenioso y creativo… pero fracasado. También aparenta ser tremendamente optimista. A pesar de su persistente fracaso siempre cree que en el próximo intento puede conseguir su objetivo. Pero no lo logrará. Lleva al extremo la idea de que es la perseverancia la que te hará lograr tus objetivos: de derrota en derrota hasta la victoria final.

Tal vez por ello recientemente en nuestra pelea contra el señor Virgili, como personaje responsable de la gestión que se está llevando a cabo en la RTPA se nos apareció, no ya la virgen (desafortunadamente), sino el coyote y el correcaminos. Por supuesto nosotros somos el coyote, somos los guays y los simpáticos que siempre acabamos quemados tras el enésimo intento. Y nuestro flamante director es como el correcaminos. Ese ser antipático y odioso cuyas capacidades físicas y adaptación al terreno le permiten siempre salirse con la suya cuando parece tenerlo todo en contra dejando al coyote debajo de una piedra, estrapalláu contra el suelo o disuelto en ácido ante un espectador resignado y convencido de su próxima derrota cuya única incógnita consiste en descubrir qué tipo de invento ingeniará esta vez el coyote que le conduzca a su siguiente fracaso.

Así ocurrió con el último chanchullo relacionado con la elección de tres nuevos directivos (pasando de 6 a 9 para una plantilla de escasos 140 trabajadores con casi 40 jefes y sus correspondientes pluses). Un dedazo escandaloso en todo regla con pacto PPPSOEIU de por medio anunciado por Llamazares tras el nombramiento de Virgili como director general. Tres nuevos puestinos (y sus perres correspondientes) para tres nuevos directivos. Uno para cada partido. Todas nuestras fuentes apuntando a ello. Una cagada monumental de alguien al que se le olvidó contemplar en los presupuestos no aprobados de 2017 a dos de ellos y un proceso selectivo vergonzoso y vergonzante en el que los perfiles solicitados se adaptaban a la persona preelegida, sin necesidad de titulación en dos de ellos. Sin saber además para qué los queríamos, sin proyecto de actuación en cuestiones tan importantes como el diseño de la programación o la dirección de informativos, áreas que navegan sin rumbo, con una estrategia desconocida ni objetivos públicos claros y con las audiencias en niveles precarios.

En esta situación solo había que levantar el dedo y señalar la desnudez del emperador. Y lo hicimos. Y una vez más no salió en ningún lado ni provocó ningún escándalo mediático ni político (Matrix sigue engrasada y funcionando ordenadamente). Solo la recién reestrenada La Voz de Asturias, haciendo gala de su panfletarismo progubernamental publicó tras una llamada vinculada al PSOE la versión de la dirección en respuesta a nuestro artículo, pero ocultando que de eso se trataba: de una respuesta (“no les crean, ¡el emperador está vestido!” pretendían dejar claro). Pero casi todo se movió por debajo de la superficie. El candidato a director de informativos pronto anunció su retirada dejando claro que su olfato funciona. Empezó una emocionante pujna por ver quién le sustituiría, con dos candidatas de la casa vinculadas a la UGT y al SOMA (¡SOMAFIACAHUPARE, compañeru de Rodiezmu!). Estuvo tan reñida la cosa que hubo que acudir a la foto finish para conocer el resultado. Mientras, el candidato del PP permanecía en posición aventajada, confiado de su fortaleza sin ser consciente que se fraguaba una remontada sorprendente y espectacular y abandonado por su avalista para evitar acusaciones posteriores. En la meta levantó los brazos confiado de su triunfo y perdió el tiempo necesario para ser adelantado por otra candidata de la casa, buena conocedora del chanchulleo interno y con un CV interesante entre otras cosas por su buen hacer sindical en las Ce-Ce-O-O de RTPA para externalizar servicios y precarizar empleo. Solo el tercer candidato, el de IU, con su discreción y lento caminar (estilo Rajoy) consiguió llegar a meta en la posición que se esperaba.

El resultado: otro triunfo de Virgili que resuelve la papeleta a su favor escabulléndose de nuestras acusaciones y poniendo al frente de dos direcciones importantísimas a gente de la casa que suponemos no le van a revolver los cajones ni alterar la administración del cortijo como sí podrían hacerle un par de foriatones con desconocidas intenciones y ambiciones y encima teniendo que dar explicaciones en la Junta (como ya le ha pedido Podemos) por el resultado de un proceso basado en la dedocracia partidista pero reformulado después que levantáramos el dedo para señalar. Nunca nos lo agradecerá.

Pero somos persistentes y ya tenemos trabajando otra vez a nuestro departamento ACME de I+D+I. [1]

Notas

[1] Publicado en Contracorriente nº 40